sábado, 9 de marzo de 2013

De la sombra


Esta soledad difusa defiende su nómada guarida
moviéndose por el país ruinoso de mi cuerpo.

Pasea por mi hígado por mis pulmones
y aparece en humo en el licor, y en la sombra nace su persona.

Tras el cuerpo suave hecho caricia
un golpetazo tras el espejo se abalanzó sobre mi rostro.

El dolor se hizo lágrima muda
y aprendí, entonces, a llorar dentro de un vaso.
El abrazo se hizo adiós
y aprendí, entonces, a cantar la afonía de mi sangre.

Creo escapar en el lenguaje
pero también aprende esta soledad
a decirme su palabra más hiriente,
cuando se cuela en el poema dentro del pájaro mutilado
y el niño Alfred se reencuentra con la muerte sola.

Ella no me dice adiós
me dice siempre.
Ella no me dice adiós
me dice herida siempre.
...no me dice adiós
me dice equivocado siempre.

...no me dice adiós
me dice sombra asida a ti, por siempre. 


5 Comentarios:

Darío dijo...

Y tarde o temprano, nos envuelve...

Marinel dijo...

La soledad es algo así como nuestra sombra,sí.
Pero piensa cuántos pasos damos a lo largo de la vida sin percatarnos de su inseparable presencia...
Pues así debemos mirar la soledad o al menos intentarlo,que no es moco de pavo,¿eh?
:)
Besos.

Eléffaris dijo...

Siempre habrá razones para escribir un buen poema
Y siempre habrá razones para leerlos, aunque sólo los entienda el corazón

Malena Millares dijo...

Debemos, por nuestro propio bien, aprender a escuchar a la soledad. No es mala como la pintan, al contrario.

Un abrazo enorme, y que tengas una semana bonita.

MAJECARMU dijo...

La sombra en la soledad reivindica su autoestima,grita y te llama,sabe que es fiel reflejo de ti mismo,amigo...
La soledad y la sombra, unidas, reclaman ser valoradas...Ocupar el puesto que merecen,porque ellas te ayudan siempre a tener ese equilibrio y esa paz entre la mente y el corazón.
Mi felicitación y un beso,compañero.
M.Jesús

Luces

 
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