lunes, 15 de abril de 2013

¿?


Hay golpes de martillo rodeando al niño
y una lágrima en su rostro tiene la música de todos los terrores.

El metal helado se filtra por su sangre
como la memoria del chillido.

El aire huele a ceniza a polvo y a tabaco
y el niño pregunta a las estatuas con sus lágrimas de grito inconfesable
a dónde ir para jugar.


2 Comentarios:

Vera Eikon dijo...

tantos son los idiomas de la infancia...Un abrazo

Sandra Garrido dijo...

Ese niño tiene que encontrar su salida, su juguete perdido,
se repite e insiste en tu poesía.

Mi ambrazo

Luces

 
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