sábado, 4 de junio de 2011

Carta a futuros visitantes:

Banda Sonora de la Carta.

Queridos visitantes, por esta carta (que quizá nunca leáis) podréis pensar que en este lugar nos damos besos y abrazos por la calle, podríais pensar que nos damos la bienvenida cada vez que entramos a un lugar, que nos queremos y respetamos. Pero todo lo contrario. Nos matamos entre nosotros. Sí. Por intereses que algunos conocen y que otros, simplemente, se limitan a esquivar. Nos matamos y nos odiamos con una eficacia máxima, como si fueran atributos de nuestro ser. Seguramente lo apuntaréis en vuestra libreta al llegar: “no aniquilar, ya lo hacen ellos solos”. También nos amamos. Sí. Pero con el tiempo se nos va olvidando, poco a poco, y las habitaciones de hotel y los cuartos donde dos amantes se aman van quedando como el refugio de las pasiones débiles, y las calles atestadas de gente respiran nuestro aire hostil y lleno de preocupaciones. Es raro. Nos volvemos torpes en el saludo, en el abrazo, en los besos y las caricias, y nos hacemos precisos y tecnológicos en el arte de matar –en muchos casos con el pretexto de la riqueza, término abstracto donde los haya-. Sí, sí, amigos, hacemos el amor, sudamos como animales, como seres pensantes  que somos, pero cada vez más el corazón se nos enfría con la tecnología y cada vez más pensamos menos. Pensamos menos en lo que siente el otro. En lo que puedas sentir tú al leer esta carta, por ejemplo; o en lo que pueda sentir una madre al ver como su hijo se desangra; o en lo que pueda tener en la cabeza las sonrisas que se ríen de todo esto. No sé, yo no sé en el resto del planeta, pero en Madrid la gente no camina con paso firme, la gente se deja llevar por todos los objetivos que ha perdido, convirtiéndose en los objetivos que han pensado otros por él o ella.  Es raro. Yo me siento raro. A veces pasan cosas buenas, como cuando salimos juntos a la calle y ya no nos dejamos llevar sin más, y buscamos un objetivo, el objetivo del cambio. Y allí entonces nos damos cuenta de todos los besos que no dimos y de todas las veces que no hicimos el amor por haber perdido nuestro objetivo; y entonces empezamos a vivir, a darnos energía y fuerza y risa y a recordamos tantas cosas que podemos ser; que por fin, empezamos a serlas. Eso es bello, hermoso. Espero que sigamos haciéndolo. Debemos aprender a querer otra vez. Seguramente penséis que tenemos que descongelar eso a lo que llamamos corazón y que nos sirve para vivir. Supuestamente, nosotros, la masa de gente que se ve a primera vista cuando habéis llegado a nuestra tierra, tenemos el poder de decidir nuestro futuro; en cierta manera es así, pero más cierto es que los gobernantes deciden por nosotros, con nuestro “beneplácito”. Lo cierto es que la clase alta de los que deciden son el ejemplo de todo lo que se nos olvidó ser: un beso, un abrazo, un corazón; y son el ejemplo de todo lo que no deberíamos ser: un odio frío, una distancia, una aparente corrección.
Queridos amigos, intentaremos cambiar todo esto para que nuestra tierra sea un lugar digno de lo desconocido; para que esta sea una tierra habitable y limpia, donde la suciedad tan sólo se llame caricia, beso, abrazo, y no se llama muerte, odio o destrucción.

Nos vemos. Un abrazo.


3 Comentarios:

Yulsss dijo...

Desde que todo y todos empezamos a ser mercancía, nuestro mundo exterior, el de las calles, el de las grandes ciudades, se ha convertido en un auténtico comercio donde no hay cabida para la solidaridad, el cariño, la tolerancia y, en resumen, eso, los valores humanos. Nos hemos deshumanizado y es muy cierto. Muchas veces nos resulta raro que alguien no muy conocido exprese un gesto de ternura con nosotros, o que nos saluden con un abrazo o que un completo desconocido quiera entablar una conversación en el metro, quiera comunicarse con nosotros, algo básico en los vínculos humanos.
Me ha gustado mucho Brakis, un abrazo!!

Belén dijo...

Yo sí he leído la carta, tienes mucha razon, pero hay veces que se dan besos y abrazos y son rechazados, entonces te contienes a darlos por que no sabes si esta bien o no. Un saludo. Belén.

Eléffaris dijo...

Gracias por dejar mensajes a los venideros.

Es lo único que nos queda; ser felices: plasmar nuestra emoción en las "paredes".

Luces

 
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